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Ocupa
una superficie de 1.531 km2. Es una gigantesca montaña en forma
de cúpula de cerca de 2000 m de altura, desgarrada por grandes
barrancos. Su forma es casi redonda con el apéndice de la isleta,
conjunto de erupciones recientes que han aumentado la isla y creado
la zona abrigada del puerto de la luz y de las palmas. Cuenta con
varios espacios de interés natural: Tamadaba y Andén
Verde, Dunas de Maspalomas, Caldera de Bandama, El Nublo, Los Tiles,
Güigüi, Guayadeque, Pajonales, Ojeda, Inagua,...
En
la Costa de Gran Canaria se han desarrollado importantes urbanizaciones
turísticas, destaca Maspalomas- Costa Canaria, la mayor de
las islas, que prácticamente envuelve el espléndido
campo de dunas
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Senderismo
El término municipal de San Bartolomé de Tirajana tiene una superficie de 395 Km2, presenta una forma triangular cuyo vértice se encuentra en el interior de la isla, mientras que el lado opuesto al mismo se halla en la costa. La máxima altitud se alcanza en el pozo de las Nieves, con 1949 m. Se trata del mayor municipio insular, abarcando aproximadamente un 26% de la superficie total de Gran Canaria, es decir, su quinta parte. Se distinguen
tres zonas diferenciadas: una de cumbres, por encima de los 900/1000
mtrs, muy abrupta y compuesta fundamentalmente por materiales de la
serie Preroque Nublo y Roque Nublo (materiales volcánicos de
los episodios intermedios de Gran canaria) y a las planchas ácidas
de materiales traquíticos y fonolíticos (productos volcánicos
derivados de las erupciones más antiguas de la isla). Todo este
espacio está cubierto por el piso del pinar y la vegetación
de montaña (retamas y codesos fundamentalmente).
Entre
los 900 y los 200 m. se halla la zona de medianías, que está
surcada por una densa red de barrancos en disposición radial,
separados por unos escarpados interfluvios (lomos que separan los barrancos)
a modo de cuchillos, rematados generalmente por los materiales de la
serie fonolítica y traquítica. Es una zona de avalanchas
y desprendimientos debido a procesos de corrimiento en masas (solifluxión)
en el interior de la cuenca de Tunte, como por ejemplo los de Rosiana.
El resto de los materiales de la Caldera de Tirajana está formado
por traquibasaltos (mezcla de materiales volcánicos ácidos
y básicos), aunque con una presencia menor que los anteriormente
citados. En definitiva, no podemos olvidar que nos encontramos en la
Paleocanaria (Isla antigua). Destaca también la presencia de
una imponente rampa fonolítica-traquítica (Amurga) entre
los Barrancos de Fataga y Tirajana y los macizos montañosos de
Sándara y Pajonales que bordean la Caldera de Tirajana. En general,
las formas del modelado de la Cuenca de Tirajana se encuentran muy erosionadas,
tanto por la antigüedad de los materilaes, como por la falta de
erupciones recientes. La vegetación de la zona se encuentra muy
alterada por la acción del ser humano, aunque todavía
quedan restos importantes de la vegetación natural, como son
los pinares (Ojeda, Inagua y Pajonales) y especies propias del piso
vegetal de transición (palmerales, balos, etc) y del piso de
basa de vegetación (asociación Klenio-euphorbión).
Por último, la costa del municipio (-200m) está constituida por una amplia llanura sedimentaria con costa baja que va desde la desembocadura del barranco de Tirajana, en el límite de Santa Lucía, hasta la desembocadura del de Ayagaures. En la desembocadura de éste último barranco- conjuntamente con los de Chamoriscán, La Data y Los Vicentes- se encuentra la formación del campo de Dunas de Maspalomas y los también ecosistemas de La Charca y el oasis del mismo nombre. A partir de este punto, la costa comienza a escarparse hasta la Punta del Parche, en Arguineguín, que constituye el límite occidental del municipio. En este tramo de costa también se encuentran algunas playas bajas y arenosas (Meloneras, La Arena, El Pajar,etc) que coinciden con las desembocaduras de sus respectivos barrancos. En esta zona baja del municipio siguen predominando los materiales ácidos (traquitas y fonolitas), aunque también aparecen algunas erupciones más recientes de la serie II basáltica. En esta zona baja del municipio sigue las asociación de cardonales, tabaibales y aparece también, en el cordon litoral, una serie de especies halófilas y psanmófilas (plantas amantes de la sal y la arena), sobre todo, en las inmediaciones de la Charca y Dunas de Maspalomas. Cercados de Espino- Lomo de Pedro Afonso- La Lumbre- Mesa de Las Pardelas El camino permite contemplar los paisajes más genuinos de las motañas del Sur de Gran Canaria, el territorio más antiguo de la isla. Los inmensos barrancos dibujan un relieve atormentado que guarda una apreciable riqueza natural. A excepción del primer tramo, que salva una marcada pendiente, el trayecto no presenta obstáculos dignos de mención, la belleza del recorrido empuja al caminante a vencer las dificultades de la ruta. Conviene protegerse del sol con una gorra e ir provisto de agua. Un buen calzado hará más cómoda la caminata. Resulta
difícil borrar el torbellino de impresiones que causa contemplar
la multitud de paisajes singulares que salen al paso del caminante.
Estos parajes aún guardan la peculiaridad del mundo rural del
sur de la isla.
La ruta permite contemplar una muestra de la riqueza y originalidad de la flora canaria, especialmente en formaciones mejor adaptadas a la aridez, entre las que destaca el tabaibal cardonal que se desarrolla en el último tramo de la ruta, con ejemplares que con frecuencia superan los dos metros de altura. El Canal de Soria es testigo del ingente esfuerzo de los habitantes de Gran Canaria por obtener agua. Se trata de una obra hidráulica de enorme envergadura en el contexto de la isla. Itinerario La ruta comienza en Cercados de Espino, un pueblo emplazado en un espléndido marco paisajístico: el Barranco de Arguineguín. El pago conserva una ermita construida hace algo más de 100 años, a la que acudían los fieles desde numerosos enclaves de la isla siguiendo este camino.
El primer tramo incluye el ascenso desde Cercados de Espino, junto al cauce del barranco de Arguineguín, a 150 metros de altitud del mar, hasta los Lomos de Pedro Afonso, que alcanzan los 700. Desde la fachada de la ermita, se prosigue por la pista que sigue a la izquierda de la carretera hasta alcanzar un camino de tierra bien definido. El sendero va ascendiendo por la vertiente, junto a una barranquera que posteriormente cruza, y deja a la derecha un viejo alpendre de piedra. Tras algunos pasos, y a lo largo de medio centenar de metros, el camino aparece casi cubierto de vegetación. Otro alpendre de idéntica factura queda a la izquierda del camino. Aquí es muy abundante el taginaste blanco (Echium decaisnei) y el negro (Echium onosmifolium), con sus vistosas inflorescencias. Tras proseguir con rumbo Norte, se alcanza un pequeño promontorio desde el que se divisa una espléndida panorámica del valle de Arguineguín y de los soberbios escarpes que conforman sus paredes. Tras recorrer alrededor de 200 metros de esforzado ascenso el sendero cofluye en una pista cubierta de cemento junto a un estanque. Se asciende con dirección sur hasta encontrar un cruce. Se toma el ramal derecho que se alza, salvando una apreciable pendiente. Este paraje aún conserva viejos ejemplares dispersos de pino canario (Pinus canariensis), que antaño cubrían con profusión estos enclaves. Algunos árboles se aferran a duras penas a las grietas de los escarpes y roques. Al culminar el tramo, se llega a una carretera asfaltada que asciende a los Lomos de Pedro Afonso, desde donde se obtiene una espléndida panorámica de todo el valle.
Aquí comienza el segundo tramo que conduce a la Lumbre. Tras recorrer unos 200 metros, la carretera asfaltada se transforma en una pista de tierra que concluye en un nuevo cruce. El camino prosigue tomando la vía de la derecha. Después de 50 minutos de marcha, el trayecto alcanza la presa de La Lumbre, en la cabecera de un barranco que, a medida que discurre, se hace más profundo y encajado. La presa abastece a los cultivos de tomate de la franja costera. Aquí comienza el tercer tramo que concluye, y con él el camino, en las inmediaciones de la Mesa de Las pardelas. Al llegar a La lumbre, de las tres pistas de tierra que el senderista encuentra, se toma la de la izquierda. La sombra del viejo y enorme pino canario que se levanta junto al camino resulta apropiado para hacer un alto y reponer fuerzas. Más adelante, mediante un puente, el sendero cruza el canal de Soria, cuya visión acompaña al caminante a lo largo de casi todo su recorrido Tras recorrer alrededor de 100 metros, el trayecto se bifurca. Se toma el camino de la derecha, que asciende a una colina. Cubre estos parajes un matorral de porte arbustivo, denominado tabaibal-cardonal, de elevado interés natural y paisajístico: las tabaibas dulces (Euphorbia balsamífera) y los cardones (Euphorbia canariensis) superan con frecuencia los dos metros de altura. Más adelante, se alcanza La Mesa de Las Pardelas. Tras recorrer medio kilómetro, el camino concluye en un promontorio desde el que se obtiene una espléndida panorámica del sur de la isla que alcanza las Dunas de Maspalomas. Desde la cima, y volviendo sobre nuestros pasos, se retoma el camino hasta cruzar nuevamente el puente que atraviesa el Canal de Soria. En este lugar se toma la otra bifurcación: una pista de tierra que conduce a la carretera asfaltada que se dirige a El Tablero. La alternativa es tomar la ruta que conduce al Pajar desde Los Lomos de Pedro Afonso, en la costa tras recorrer La Lumbre y la Montaña de Arguineguín. |
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